Leila Guereiro, periodista argentina, escribía en noviembre de 2021 para una columna de El País : ¿Cuántas toneladas de autoayuda y mindfulness hemos tragado para engendrar esa necesidad maníaca de encontrarle a todo una enseñanza? El dolor, a veces, es simplemente dolor." A pesar del contexto actual, tan aparentemente distinto, el dolor siempre duele, aquí y en la China. El dolor es algo subjetivo, lo que a mi me duele mucho quizás a ti te duela poco. Pero eso no puede ser invalidante ni de mi dolor ni del tuyo. La nueva era nos aplaca con un nuevo lema: si te duele es porque dejas que te duela, porque quieres, porque no pones remedio... es más, de todo esto deberás aprender y finalmente te sentiras agradecida de haberlo vivido. Así de simple y lapidante. Toda la responsabilidad en el sujeto, independientemente de su subjetividad, incluso del contexto social, económico, político... en el que se desarrolle. La culpa es tuya y tú lo sabes, así que espavila. Y si no sales adela...
Cuando yo tuve el primer bebé, mi querida psicoanalista de cabecera se encargó de que me quedase bien clara la importancia de hablar a los bebés. "Ella te va a entender, háblale, todo lo que puedas!", me decía... Seguramente me decía más cosas, pero en aquel momento esta idea me caló bien adentro. Luego, con los años, los seminarios y las lecturas, fui entendiendo esta idea. El lenguaje nos constituye como sujetos y nos constituye como seres sociales. Nos estructura. Sin lenguaje no hay orden. Nos abre las puertas a nombrar no solo lo que percibimos y es tangible, sino también a aquello que es simbólico y que en ese instante solo existe en nuestra mente. Podemos nombrar lo que estamos viendo, pero también aquello que en este preciso momento no tenemos aquí. El lenguaje también nos acoge en un tiempo y un lugar, en un momento histórico, social, cultural. Nos hace como somos. Nos constituye de tal manera que pertenecemos y perteneceremos siempre en origen a un sitio dete...